
PACHUCOS CHOLOS Y CHUNDOS SE HACEN PRESENTES
Entre la caída del porfiriato y la revolución mexicana, se destaca el teatro de revista, un teatro al cual la clase media podía accesar. Un género creado para mostrar los hechos ocurridos durante la revolución, así la gente estaría al tanto de lo que acontecía en aquellos días.
Principalmente el teatro de revista se crea para mantener a las masas enfocada en otros asuntos que no fuera la guerra, un modo de entretenimiento tan fortuito como este, era la materia perfecta, para tenerlos cautivos dentro de su misma sociedad, sin embargo, posteriormente surge de esto una protesta mayor, convirtiéndose el teatro en esto mismo: en un aliciente para la guerra. El género que en sus inicios se conformaba de una combinación interesante de canto baile y cuadros teatrales, así como la apariencia de pequeños “sketches”, posteriormente fueron convirtiéndose en el periódico multidisciplinario y cómico de la sociedad, pues al ser escritos por periodistas, se plasmaban muy satíricamente las consecuencias de la política y la economía del momento; así pues el teatro de revista, se convirtió en el teatro de la revolución.
Entre las principales obras destacan “Mexican Rataplán” de Juan Díaz del Moran “el país de la metralla” “amor de mis amores” y Chin Chun Chan” obras en las cuales podemos apreciar el lenguaje común del mexicano así como la parodia del habla inglesa americana, elementos que destacaron mucho en este tipo de teatro. Se aprecian claramente las relaciones sociales de la clase media y baja y su relación con la clase alta, el auge de los americanos en México y el comienzo del afán por “gringolandia”.
Aunque el teatro de revista no trasciende por su temática local y temporal nos damos cuenta que en un país como el que vivimos, que permanece ya no estancado sino en retroceso, los presuntuosos temas siguen vigentes. Me recuerda a las películas de Pedro infante, Tin Tan, Resortes y Cantinflas quienes veinte años por delante de la revolución aun vivían la misma historia y trataban ahora de modo melodramático los mismos asuntos de la revista, hechos en cine.
Aunque se hablaba del mal gobierno, de los pésimos presidentes, de la corrupta sociedad, la revista, satirizaba no solo a los burguesitos, si no al mexicano entero, dejándonos ver lo resignados que hemos sido siempre, poniendo en sobremesa cómica el basurero que pisamos.
Chin chun chan fue la primera obra que destacaba la cultura popular mexicana, la mas apegada a una estructura teatral convincente, una comedia no solo paródica sino de enredos, mezclando lo tradicional y lo del momento. En su temática se abraca también el malinchismo y podemos apreciar el ingenio mexicano a todo lo da, es por eso que Chin Chun Chan sigue siendo una de las preferidas.
El país de la metralla como otras tantas, apenas realizada días después del asesinato de francisco I. madero, fue causa de exilio para el autor, quien sin tapujos hizo una fuerte crítica de los revolucionarios zapatistas, durante la dictadura de victoriano Huerta.
En la actualidad, muy cerca estamos de las situaciones de entonces si no es que peor en donde los problemas no acaban si no que cada vez aumentan, parece que cambiamos unos por otros. Las noticas de las problemáticas del momento dejan de sonar por televisión o radio y creemos que el problema a terminado, pero nos damos cuenta que después de diez, quince o veinte años, siguen exactamente los mismos casos y entonces de nuevo se inventan mafufadas para distraer al vulgo, con temas poco coherentes, en los que inocente y estúpidamente caemos; para aquel entonces el teatro de revista era una protesta ahora no vemos nada de eso, todos nos mostramos temerosos ante lo que ocurre, en silencio y dentro de nuestras casas, muy alejados estamos de la noción, que con picardía mexicana en aquellos ayeres se protestaba, dejando de lado el miedo.
Propongo a lo mexicano un brindis por el teatro de revista, por los revolucionarios, los periodistas, los actores, que sin temores alzaron la voz de todos y que con bis cómico demandaban a las autoridades, un Urra por la burla de los burgueses, de los cultos que se quedan en casa a rascarse la panza, un Urra por el teatro de revista.
Por Marisol Nájera